“Pulp” entendido como estilo literario vendría a representar el lado más sórdido de la novela negra, relatos de autores de baja estofa para la prensa popular. Os voy a contar dos historias sórdidas, pulp, para un disco sórdido, pulp. La primera es la muerte de Sam Cooke. La segunda es una pequeña muerte interna. No me juzguéis. El futuro será hardcore. No la juzguéis. Al final de los años 50’ algo estaba cambiando. Son los años del Estado de bienestar y del consenso en Occidente, una etapa de bonanza económica y seguridad como no se habían visto nunca. Y muchos se ahogaron en eso. El éxito del Estado de bienestar consigue la vinculación de las clases medias al Estado; todos entendieron que era necesario evitar la desafección de las clases medias, cosa que sólo podía beneficiar al comunismo, el totalitarismo sobreviviente, en una mezcla de innovación con inmovilismo cultural, de universalizar un código moral de respeto a las normas y al orden, con lo común y lo público. Y de ahí surge el hastío. Porque en el fondo… no era así, en especial en Estados Unidos. Y aquí es donde entra Sam Cooke, el hombre al que algunos acusan de elevar la música negra al mainstream. Como si fuese malo. Mecido en el condado de Clarksdale, cuna de Ike Turner o Muddy Waters, el Belén negro, en los años de la Gran Depresión su familia peregrinó hacia los Grandes Lagos, en dirección opuesta a la familia Joad de Steinbeck, aunque ambos terminarían por dar con sus huesos en California. Allí acompañó a su padre en las vibrantes misas y huyó de él, del reverendo evangelista temeroso de Dios y de látigo en la cintura, y se hizo dos huecos en Chicago, de día Samuel, piadoso miembro de un coro gospel, de noche Dale. Finalmente el desdentado pastor vio a Dios en su hijo. “God gave you a good voice to use. He must want you to make people happy by singing… so go ahead“; fue la frase que cambió la historia de la música, desde un ghetto de Chicago a Los Ángeles. Cooke se aventuró a tomar una postura política definida, rechazando cantar ante determinados propietarios de salas y potentados varios. Demandó y desafió a una sociedad que terminó por vengarse de él.
En una época en la que los grandes sellos chupaban las costuras de músicos venidos de los pantanos, más acostumbrados a las hogueras que a los focos, Sam alzó la voz y creó su propio sello. Nadie metería en un maletero en alguna carretera secundaria a un tipo que salía en el show de Ed Sullivan. Aquello era algo imparable. Sembrando billetes y cosechando faldas, copando las listas con sus singles, en 1964 apareció Ain’t That Good News, para muchos el mejor álbum de soul de todos los tiempos, reuniendo toda su actividad desde que su hijo murió ahogado, presente en The Riddle Song, “I gave my love a baby with no crying”, y que impregna de fatalidad al LP. Sin embargo es A Change Is Gonna Come la que le convierte en icono del siglo XX. Cuando Cooke y su banda intentaron registrarse en un hotel para blancos en Louisiana, siendo arrestados por agitadores, sus tripas empezaron a arder; de ahí salió el himno por la igualdad. Pero la noche angelina, con esas alcantarillas que suspiran y esas mujeres de tacones desiguales, le tendió una trampa más lúgubre que a Malcom X en la otra punta del país. En un tugurio llamado Martoni’s, una chinita aspirante a musa se inyectó en la ya tibia visión del libidinoso hijo del predicador. Vivía en un motel cercano y pululaba por Sunset Strip con el bolso medio abierto; suficiente como para plantar otro cruce de razas. Si un tercio de la población mundial desciende de Genghis Khan, las otras dos partes descienden de Samuel L.Cooke. Condujo su obsceno y rojo Ferrari 17 millas al sur de Hollywood, hasta Figueroa Street, hasta el Motel Hacienda, paradigma del antro con las sábanas manchadas, las paredes de papel y las Colt 45 a medio oxidar. La casera, una anciana atrincherada tras un mostrador que había visto demasiado, les dejó una habitación en la trasera del motel, ya sabéis, cama crujiente, ventilador zumbando y una lamparilla art decó tan barata como rosada. Pronto se oyeron gritos ahogados y golpes. No era más que otra pareja. Al terminar, Cooke entró en un lugar en el que la alfombrilla y la humedad era uno; debía de ser el baño. Al volver a la habitación, ni la chica, ni su ropa, ni su maleta seguían ahí.
Como un demonio de azufre salió furioso al pasillo bramando el hurto, pero a su encuentro solo salió la vieja casera, espantada, con una recortada casi tan grande como ella. El gatillo exhaló tres tiros, los justos para perforarle el corazón. Miss Franklin agarró su escoba y siguió con su labor. El polvoriento arrabal no dio importancia al ruido del avispero policial, que entró en tromba tras la denuncia de secuestro de la chica. El Ferrari seguía mal aparcado en el porche, con el motor encendido, la puerta abierta y los frenos entumecidos; sólo encontraron una botella de whisky y su reloj de pulsera, de su cartera nada más se supo. Teníamos un músico negro muerto, una anciana casera homicida y una chinita ligera, que al tiempo fue detenida por prostituirse con un policía a cambio de 40$. Nadie habló del marido de una de sus amantes, que pasaba por allí armado. Dicen. La voz del soul nunca fue ajusticiada, el caso se olvidó y empezaron a caer los líderes del movimiento por los derechos civiles. La vida siguió, Ray Charles santificó el funeral, la viuda, Barbara, se casó con su guitarrista, Bobby Womack, más por miedo a la soledad que por cariño, dicen, y su hija Linda eligió al hermano de Bob, Cecil. Y muchos negros siguen desdentados, con los ojos rojos y los muslos hinchados, pero al menos pueden montar en bus y hospedarse allá donde quieran, siempre y cuando tengan dinero. Me sorprende que no se haya escrito más sobre esto. ¿No os imagináis a Sam susurrándole a esa prostituta algo así como “You are hardcore, you make me hard You name the drama and I’ll play the part It seems I saw you in some teenage wet dream I like your get-up if you know what I mean I want it bad I want it now“? Abriéndole la puerta de su Ferrary, diciéndole “I wanna make a movie so let’s star in it together Don’t make a move ’til I say “Action” Oh here comes the Hardcore life Put your money where your mouth is tonight Leave your make-up on and I’ll leave on the light Come over here babe and talk in the mic Oh yeah I hear you now“… y ella le prometería algo así como “You can’t be a spectator Oh no You got to take these dreams and make them whole Oh this is Hardcore there is no way back for you Oh this is Hardcore“…
Ay, Jarvis, la mía no era rubia. Nunca es rubia, no sé si os habíais dado cuenta. Si te sientes solo tienes que salir a buscar compañía, pero no pagues por ello porque te mirarán mal, tienes que adornarlo, convencerte de que no estás pagando a nadie, que el alcohol no es un chulo colateral. No os hablaré de ella en sí, soy un caballero. Esto se limita a ser totalmente cierto. Tienes que salir, tienes que abrirte, tienes que hacer relaciones fuera de la universidad, o tienes que ir a la biblioteca, tienes que apuntarte a las actividades que haga la universidad, tienes necesidades, no tienes tanto dinero, tienes que tener cuidado, tienes que echarle el ojo a alguna, aunque no te guste, si es fea da igual, la cosa es practicar, no te preocupes por ella… si no lo haces terminarás siendo un misógino. ¿Y si no se me levanta? ¿Por qué vais todos de machos, si en el fondo también pensáis esas cosas? ¿He dicho algo malo? ¿Me estáis juzgando, a mí, en serio? No recuerdes a esa amiga tuya que miraba a sus novios con un ojo en el cinturón y otro en la cartera… la que le quería por los grifos de seiscientos euros, el yate, la casa en la playa, la sortija… aunque la entiendo. El dinero huele tan bien y te queda tan bien, estiliza más que el negro, ¿quién no quiere tener dinero? Tengo un gusto pésimo al segundo intento. Parecen tan buenas cuando las ves por ahí. Yo sólo las veo a ellas, las que merecen la pena me ven a mí y yo no las veo, o me pongo a la defensiva y me siento incómodo y me tengo que ir, y en esas se retroalimenta la situación. Con las otras seguro que se levantaría, y estamos igual, porque no se nos ha curado la adolescencia ni a ellas ni a mí. Claro, las ves, parece que están tristes y muy solas y necesitan ayuda y luego empiezan a sobarse entre ellas las tetas como si nada y te asustas. Las otras me asustan también, pero porque, hagan eso o no, son inteligentes, tienen personalidad, no hacen esas cosas de esa manera, no las suelo conocer, suelen estar en casa, donde suelo estar yo. Estamos solos, tíos, esa es la novela negra sórdida del siglo XXI, la de un año 2060 en la que estaremos tirados por la calle hablando solos sentados en un banco a la salida de un colegio.

Joder, cuanto hacía que no pasaba por aquí…
Tremenda entrada, tanto la historia de Cooke (muy pulp, sin lugar a dudas, la señora que alterna entre escopeta y escoba es muy pintoresca) como esa historia salpicada de frases, que creo que no he terminado de comprender, jaja. Si es que cuando te pones abstracto… O igual es la hora, que no estoy muy lúcido.
Tremenda también This is hardcore, me ha encantado. Help the aged tampoco está mal, aunque… ¿Soy yo o se da un aire a Creep? Serán cosas de ingleses, digo yo.
¡Un saludo Aitor!
Qué discazo el This is hardcore de los Pulp. Recuerdo una vez en un blog que hablaban de este disco como que era el ideal para unas vacaciones en la playa de relax total, juergas, sexo y ponerse de drogas… en fin cada uno lo aplicará como quiera, pero esa idea no era nada mala…
Un abrazo.
Madre mía que currazo de post, y que extraño a la vez
Pero bueno lo tuyo nunca ha sido convencional.
Yo después de Different Class y aquellos potentísimos singles esperé mucho This is hardcore, tanto que no lo valoré en su momento como se merecía, lo he venido a apreciar posteriormente. Que gran banda Pulp y que buenos vídeos, un arte ya perdido…
Que Pedazo de Post, enlazando la Historia de Sam Cooke con Pulp, Tuve que leerlo mas de una vez porque como tu dices, cuesta entender a Pulp xDDD
This Is HArdcore es un gran disco. No mucho mas para decir, solo que JArvis Cocker es Godlike xD.
Saludos!
Antes de seguir leyendo…
”Estamos solos, tíos, esa es la novela negra sórdida del siglo XXI, la de un año 2060 en la que estaremos tirados por la calle hablando solos sentados en un banco a la salida de un colegio.”
Frase del año, frase del siglo mothefucker´s, la gran verdad que solo Aitor podía desvelar.
Grande.
Ese segundo y tercer párrafo… Estás hecho un Bukowski. Digo yo. No he leído nada suyo. Por el momento extraigo mi ración de sordidez diaria de esa fuente inagotable llamada “televisión”, durante las comidas.
¿Qué pasa, has perdido la virginidad, te han dado calabazas, o es que has estudiado demasiado? Pulp no me matan de placer, pero no suenan mal, aunque desde luego sería la última banda que me vendría a la cabeza si hablara con una morena. O una rubia.
Pobre Sam, quiso ser uno más, y eso no podía ser. ¡Yo también desciendo de Sam Cooke!
¿Virgen? ¡¿Con casi 23 tacos?!
¡Mi honra!
Magnífico post. Stop. Ando mal de tiempo. Stop. Lo escrito me ha recordado a la novela de John Fante “Pregúntale al Polvo”. Stop. Más información en Wikipedia. Stop. Te dejo un concierto entero de Pulp. Stop. Que usted lo disfrute. Stop.
Oh my soul! A favoritos va el concierto. No conozco esa novela, pero que me aspen si no debiera.
Ay, Jarvis. Ay, Aitor, el mío tampoco es rubio.
Cuando te pones crooner… qué arte tienes jodido. El disco, la trama y los videos simplemente perfectos, Jarvis lo clavó igual que tú ahora. No te desanimes pequeño Bukowski, al menos te podrás dedicar a escribir.