“Those were happy times, and we were working hard. During the whole process I had a vision of us rubbing our hands together and going ‘Wait till people get a load of this’. We really felt like we were making something quite masterful, that we were taking Hollywood Town Hall and getting more experimental, opening things up and with certain songs bringing a Beatle-ish vibe to what we were doing with people referred to as roots music” – Gary Louris sabía que acababan de hacer una obra maestra. La gente, en general, no. Oh, la depresión post-vacacional… volver a ver pasar a las de Medicina y Farmacia en la parada del autobús…
-Y este es el último post a recuperar en una temporada. Uno de los tíos más inteligentes y a la vez más discretos en esto de ser sabio lo leyó en su momento y me escribió después de aquello, explicándome la conexión entre él, lo que cuento aquí y este disco de los Jayhawks. Así que rescato este post por él y por el viejo blog, porque gracias a Megamelómanos he podido conocer a gente muy valiosa.
Escrito a primeros de septiembre, con el nuevo cuso.-
No, tranquilos. No voy a hacer ni una sola mención al nuevo disco de los Jayhawks. Ya sabéis que paso de la actualidad casi siempre, esto es para hablar de Tomorrow the Green Grass. Mockingbird Time es una verdadera gozada. De aquí a final de mes todo dios debería estar hablando del disco, pero, tranquilos, yo no os voy a dar el coñazo con eso. Yo os voy a dar el coñazo con mis mierdas personales, que para eso tengo el blog. Ah, ya empieza el curso. Mujeres por todas partes. Y yo seguiré haciendo el payaso con mis amigos como el año pasado. Que ojo, no es perder el tiempo. Se produce en mi caso una paradoja espacio-temporal que ríanse ustedes de las dudas existenciales que tuvo Vince Neil cuando probó un batido de soja y le gustó. Como soy dos o tres años mayor que el personal os parecerá una tontería pero se nota. Eso y que soy un alma viejuna. Dentro de que soy idiota y me paso el día ejerciendo de ello, la imagen proyectada no es del todo acorde con ese precioso ser que escondo tras esta ropa de marca tan cara y dandy. Es curioso lo que me pasa cuando me miro en el espejo. Por un lado me encanta cómo visto, pero por otra parte sólo puedo pensar en quitarme toda la ropa y darme amor a mí mismo. Baby. Total, que será otro año de lobo estepario. Está confirmado, de mi entorno sólo conecto con mujeres a las que o no les ha venido la regla todavía o a las que ya se les ha ido del todo. El arco entre adolescentes y menopáusicas es una bruma misteriosa. Me divierto con mi prima pequeña y a las amigas de mi madre les caigo de lujo. Ahora, es ponerse entre ambos polos y no hay mucho que hacer. Tendré que esperar a ser un rockstar millonario. Pero, hasta ese momento, que, no os voy a engañar, es inminente, quería dedicar este disco a una mujer. Un día estaba muerto de aburrimiento. Bueno, miento, tampoco me he aburrido tanto en verano, al final se me ocurre algo. Es lo bueno de una infancia solitaria. Baby. Total, que tenía una torre de discos y pensé, qué demonios, voy a desvirgar algo. Y entonces tuve esa idea fatídica que todo rockero middle class ha tenido alguna vez.
Exacto. Grabé los discos que grabaría si me pidiesen que grabase discos. Otra vez. Si me lo pidiese “alguien”, se entiende. Si tienes nuez es distinto, te reenviaré a este blog y ya está, y encima deberías estarme agradecido. Y ponte a tomar estrógenos, todavía estás a tiempo. Estaríamos planteando una surrealista situación en la que una churri me pidiese mandanga musical. Que ya ha pasado, pero el contexto era diferente. Hablamos aquí de esa persona de generosos bronquios que me mantendría durante toda su vida mientras yo me dedicaría a escribir y a fecundarla en años bisiestos, no de alguna colega de clase. Claro, es una gran responsabilidad por mi parte. Me puse a grabar discos. Intenté hacer un equilibrio entre discos “clásicos” y discos “especiales”. Porque, tíos, ¿cómo no vas a grabarle el Sticky Fingers aun sabiendo que no le va a impresionar? De todas formas, los tres primeros discos serían los vitales. Luego vendrían Ocean Colour Scene, David Bowie, Suede, Springsteen, Dylan, Pearl Jam, mis básicos que quedan bien fijo. El tercero, (What’s the Story) Morning Glory? con Acquiesce, Rockin’ Chair y The Masterplan, sin Hey Now,estratégicamente colocadas. Luego, Grace de Jeff Buckley. Y el primero, Tomorrow the Green Grass. Y me diréis que a ver dónde están el Appetite for Destruction y compañía, pero, tíos, a mí no me va ese rollo. Para mí, sí, para “ella”, no. Es muy violento y a mí las cosas que le gustan a Axl no me van mucho… En cualquier caso, lo único que sé es que la situación es improbable. Hace poco tuve una experiencia traumática. Bueno, no me pasó a mí, le pasó a un amigo. Ya, ya sé que es tópico, pero es así. Llamémosle Individuo Random. Al pobre le gusta una chica desde hace un par de años. Me mandó un correo con un video, me dijo que me fijase en quién salía en X minuto, Y segundo. Era ella dándose el lote con otra chunga en un retrete en el videoclip de un rapero de estos que dan vergüenza ajena. De ahí que un misógino y Forocochero a la par que recurrente “T_D_S P_T_S” pasase por mi cabeza.
El asunto es que a esa chavala ni siquiera es que le gusten las chicas, simplemente lo hace… no lo sé, estaba borracha y muy ciega. Que me repito, pero es que la gente te mira mal por no beber a lo bestia, como si no fueses de fiar. Me jode porque cuando están sobrios no son quienes son y cuando están borrachos, tampoco. Y es que es un puto lío, así no me centro. A esa chavala la conozco de vista. Es tímida y no hay que ser muy perspicaz para ver que está llena de complejos. Tiene un sobrepeso bastante potente y siempre que la he visto va a todas partes tapada hasta arriba, con ese look de mantilla negra. A mí eso me parece normal; ya está bien de gente que se cree que es sessssi y no lo es. Está bien tener autoestima, pero todo tiene un límite. Pues ahí estaba ella todo choni en el videoclip con un top, con esos brazos como muslos de jugador de rugby morreándose con una tía que no conoce de nada en unos baños cutres mientras la grababan para hacer un videoclip que va a verlo todo el mundo. Si digo esto se ofendería y sentiría violada su intimidad -Claro, sólo la han visto miles de personas-, y eso no lo entiendo. ¿Si te parece que lo que haces está bien, por qué te justificas? Es algo que no he entendido de muchas actitudes muy comunes. Si apareces en ese videoclip -Va a ser el cotilleo del curso-, qué más te dará que diga que no se puede caer más bajo. Porque a todos nos encanta el porno lésbico, pero quiérete un poco. O se siente estúpida porque ha tenido un ataque de sentido común o está contenta y se cree transgresora por hacer esa parida. La ha visto toda la universidad. Esto deja lo de Tommy y Pamela en nada. Es ridículo, la gente hace lo que sea por salir por TV, le da igual perder cualquier atisbo de dignidad o hacer el ridículo como sea. Esto con Felipe IV no pasaba. ¡Ay mísero de mí, y ay, infelice! Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así qué delito cometí contra vosotros naciendo; aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido… Baby.
Me voy a ir con Mark Olson a una cabaña abandonada en el monte. Siempre y cuando tenga sucursal de D&G… bueno, al menos con esas vacas me podría hacer una chupa…Así que, visto esto, y asistiendo a la total caída de nuestra civilización, refugiado en mi rockmundo, salvo urgente figura redentora, tendré en la reserva esa caja de discos tan acojonante guardada y, con un par, rizando el rizo, dedicaré el primer disco que tenía en esa lista romántica a, esto merece un redoble de tambores, a, decía, a, sí, a mi madre. Porque es la única mujer que disfruta cuando pongo música y este disco para ella es especial. Esto daría a entender serios problemas edípicos pero dejad que me explique. Las primeras veces que lo escuché me resultó muy dulce pero leyendo las letras y metiéndote en Olson y Louris ves que en realidad es un disco como poco melancólico y a veces incluso triste. Ahora que lo pienso debería quitarlo de la lista -Ni de coña, es demasiado bueno- y poner Smile que es más apropiado si estás enamorado. Y dejar esto para mi madre. Lleva muchos años bastante delicada de salud. Más allá del stress laboral que tuvo cuando estuvo en su anterior trabajo es por múltiples problemas de colón, riñón, páncreas y lo que son problemas de ahí abajo. Es una bomba de relojería. Esa enfermedad que te puede salir en cualquier momento y en cualquier parte del cuerpo y que al menos yo no tengo huevos a escribir lleva rondando años y le tengo pánico. Es curioso que el peor momento de todos fuese cuando un médico se equivocó. Un día se puso muy mal, fatal, y en Urgencias el médico se equivocó y al ver una mancha enorme en las radiografías confundió una neumonía con una metástasis. Siempre lo he visto con mis abuelos, el cómo muchos médicos tratan al paciente como si fuese un número, pero aquello fue bestial. No puedes decirle a una persona que le quedan unos meses y luego, al rato, echa unas horas, presentarte diciendo que no sabes lo que es, pero que estemos tranquilos. Menos mal que luego hay una sanidad privada. De ahí que ya no entienda porqué tendremos que pagar impuestos dentro de unos años si es perder dinero porque el sistema se hunde y pondrán canciones de Alice in Chains en las salas de espera del hospital.
Le da el jamacuco y tienen que venir a casa para pincharla, y se queda jodida como una semana. Parece Ozzy Osbourne andando. Como estamos cuarto con cuarto, siempre me pide que le ponga música, y este disco le encanta. Si salgo a hacer algo dejo puesta la música para que disfrute y se distraiga. Son melodías exquisitas y el dolor se mitiga. Así que el disco oficial para la enfermedad es el Tomorrow the Green Grass, ninguno hace ese efecto anestésico cuando se le sacude el estómago de dolor. De esa manera un disco que encontraba delicioso ahora me recuerda a cuando mi madre está enferma, y ya no lo veo con la ingenuidad con la que lo veía por primera vez. Que es más o menos lo mismo que pasa cuando conoces a una chica y luego la ves vomitando borracha en un descampado, que se te cae el alma a los pies. Pero no por eso este disco me produce rechazo, sólo es una asociación de ideas. Siempre me miraban como un anormal en el colegio, por, entre otras cosas, llevarme tan bien con mi madre. Se merece que comente “su” disco en el blog. Sé que no es muy normal decir esto cuando tienes veintidós años, pero es que es la persona que mejor me entiende y a la que le puedo contar todo lo que hago abiertamente. Y diréis “¡Pero si ya lo haces aquí!“… no, no lo hago. No es una relación maternal normal. Al menos no es una dependencia de hijo inútil que vive en casa de sus padres viviendo del cuento. No es eso. Es una conexión distinta. Tengo suerte de que esté ahí siempre. Porque si no fuese por ella estaría bastante jodido. Todo esto me lleva a la conclusión de que no confío en nadie y que la persona que mejor me entiende es mi madre. Si sigo diciendo esto cuando tenga treinta años, empezaré a agobiarme seriamente. Hasta que suene Smile, Tomorrow the Green Grass, uno de los mejores discos de los 90′ y por tanto uno de los mejores discos jamás creados. Como os dije cuando hablamos de la reedición de Hollywood Town Hall, tienes que comprarlo. Y en este caso, con más razón. Porque tienes veintitrés temas inéditos que no pasaron el corte.
De ese segundo disco se hablaba como si fuesen unas The Basement Tapes deslizadas del Cielo y en verdad que lo son. Sin embargo si estamos ante algo celestial es por su contenido original. En uno de los brazos del cartón te dan unas pinceladas sobre las canciones. Canciones que no son tan sencillas como parecen, que Louris y Olson usaron las palabras “like kids use fingerpainting“, que quieren deslizarse “in your closet and live with you till next fall” y que “might look lean and hungry, but lift the sheet and you find an opulently ripe brunette, with lots of mystery depths“. Es el disco que escucho en silencio cuando mi madre está en la cama. Los dos estamos en ese momento mirando al techo, yo sin teclear y ella sin abrir los ojos, pero nos entendemos. Ella no sabe que el azul es el color de la tristeza y la melancolía y se derrite cuando suena Blue. Que las primeras palabras de tu disco quintaesencial sean “Where have all my friends gone They’ve all disappeared Turned around maybe one day You’re all that was there Stood by on believing Stood by on my own Always thought I was someone Turned out I was wrong” marcan todo lo demás. Louris y Olson tienen aquí ese maravilloso don de Simon y Garfunkel de hacer cosas tan suaves y dulces que parece imposible que digan cosas tan demoledoras y que te hagan sentir tan pequeño como cuando el domingo por la noche no querías ir a clase al día siguiente y tu madre se cogía un día libre y los dos hacíais novillos. I’d Run Away y Miss Williams’ Guitar -El compadre Lou Rambler explicó su historia- y Two Hearts -Un solo “I-I-I-I’m lonely” te destroza- son dolorosas de lo preciosas que son. Sthendalazo. Hasta Real Light, que me recuerda muchísimo al Mirrorball de Neil Young con Pearl Jam y la version de Bad Time, que se salen un poco del contexto, no quedan estridentes. Con este disco empiezas muriendo y terminas más vivo que nunca, tiene poderes, See Him On the Street, Ann Jane, Pray For Me, Red’s Song… así hasta llegar a Ten Little Kids, vas mejorando, te cura, no estás solo.
Ostias. Los Jayhawks!!! Era mi asignatura pendiente hasta que llegó Joserra y su Land y con su amor por la música me hicieron descubrir a un grupo y a un disco que tenía olvidados…. Oh! quñe vergüenza reconocer que no les había dado bola…. pero puse remedio…. me puse al día de su discografía. Hice los deberes!!!!
Que Harrison te bendiga. Los Jayhawks son lo más delicioso que se pueda escuchar.
Precioso post. La verdad nunca me he puesto con los Jayhawks. Supongo que
nunca es mal momento. Me los apunto.
Con lo que te gusta Jeff Buckley este disco tendría que irte directo al coraçao, darling.
Espero que tu señora madre siga bien. Para algunos te abrirás mucho en el blog, nosotros salimos ganando.
Bonitas palabras, Aitor. Personalmente, creo que tu relación con tu madre no es para nada anormal. Esa complicidad justamente debería existir entre todas las madres e hijos/as. Quien no la tiene es el anormal.
“Tomorrow the green grass” lo compré en el 95 tras leer la crítica del Popu. Le ponían un 9 si no recuerdo mal. Reconozco que me costó entrar en él. Como mi dieta musical se basaba en Motley Crue, Guns N’ Roses, Aerosmith, Skid Row y demás, aquellas dulces melodías me pillaron desprevenido y me sentí … ¿timado? En dos semanas ya era un disco fundamental en mi vida.
Cuidadín con lo de “Está confirmado, de mi entorno sólo conecto con mujeres a las que o no les ha venido la regla todavía o a las que ya se les ha ido del todo” … Jesús Vázquez decía lo mismo antes de salir del armario!
Gracias, Sammy. La verdad es que lo normal debería ser esto, pero cada familia es un mundo. Sí, no te pegaban mucho, pero yo cuando los descubrí fue con el ‘Rainy Day Music’ en plena etapa grunge adolescente y ya me gustaron entonces, y eso que no está a la altura de este disco.
Lo de Jesús Vázquez… no es el caso. ¡Yo no tengo esa tableta de abdominales!
Discazo. Cuando lo escuché por primera vez esas melodías tan pop me rechinaban pero algo había en esas harmonías vocales que me hacían seguir escuchando hasta la reconversión.
Frijoles, no digas que te rechinaban, ¡esto es irrechinable!
Bienvenido al blog.
Es que entonces era demasiado rocker, jajaja.
¡Malditas reposiciones! Es igual, estoy descubriendo que al pulsar control+rueda del ratón hacia abajo (para hacer la letra más pequeña), disminuye la anchura del blog y las conejitas lucen en todo su erotico-festivo esplendor. Ay Dios, si hubiera descubierto esto cuando cambiabas de fondo todas las semanas…
Don’t worry, ya pongo posts nuevos este mes y el que viene, the chow must go on.
Lo del fondo… haré como siempre, lo iré cambiando. Tengo chicas sesenteras a granel. En una carpeta de Mis Documentos, se entiende.